lunes, 8 de noviembre de 2010

Leon Trotsky, Literatura y Revolución.

"...Se nos dice que el escritor comienza donde comienza su personalidad individual y que por consiguiente la fuente de su espíritu creador es su alma personal y no su clase. Es cierto, sin personalidad individual no puede haber un escritor. Pero si fuese la individualidad del poeta y sólo eso lo que se revelase en su obra ¿Para qué serviría el arte y para qué la interpretación artística?
¿Cúal es la función de la crítica literaria? El artista, si es un verdadera artista, nos dirá más sobre su individualidad única que cualquier crítico parlanchín. Pero la verdad es que, incluso si su individualidad es única, no por eso deja de ser analizable. La individualidad es una fusión de elementros tribales, nacionales o de clase, temporales o institucionalizados, y, en realidad, en la singularidad de esta fusión y en las proporciones de esta composición sicoquímica es donde se expresa la individualidad. Una de las tareas más improtantes de la crítica consiste en analizar la individualidad del artista (es decir, su arte) en sus elementos componentes, y mostrar su correlación. De este modo, la crítica hace que el artista esté más cerca del lector, que tiene también más o menos un "alma personal", no expresada "artísticamente", no difinida, pero que no por eso es menos una unión de los mismos elementos que los del alma el poeta. Así pues, lo que sirve de puente de unión entre un alma y otra no es lo único, sino lo común. Solo a través de lo común se llega conocer lo único. Lo común está determinado en el hombre por las condiciones más profundas y más duraderas que modelan su "alma", por las condiciones sociales de educación, existencia, trabajo y asociación. Las condiciones sociales en una sociedad humana histórica son ante todo condiciones de pertenencia a una clase. Por eso, el criterio de clase es tan fecundo en todos los terrenos de la ideología, incluido el arte, y particulamnente en el arte, ya que éste expresa frecuentemente las aspiraciones sociales más profundas y más ocultas. Además, un criterio social no excluye en absoluto una crítica formal; por el contrario, se complementa perfectamente con ella, es decir con el criterio técnico. También éste examina cada hecho particular con una medida común, porque si no se redujese lo particular a lo general no habría contacto entre los hombres, ni pensamiento, ni poesia"

Leon Trotsky, Literatura y Revolución.

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