lunes, 8 de noviembre de 2010

Walter Benjamin, La obra de arte en la época de la reproductuvidad técnica y Leon Trotsky, Literatura y Revolución (otro poquito, me gusta este libro)

..." Las obras artísticas más antiguas sabemos que sirgieron al servicio de un ritual primero mágico, luego religioso. Es de decisiva importancia que el modo aurático de existencia de la obra de arte jamás se desligue de su función ritual. Con otras palabras: el valor único de la "auténtica" obra artística se funda en el ritual en el que tuvo su primer y original valor de uso. Dicha fundamentación estará todo lo mediada que se quiera, pero incluso en las formas más profanas del servicio a la belleza resulta perceptible en cuanto ritual secularizado. Este servicio profano de la belleza, que se formó en el Renacimiento para seguir vigente por tres siglos, ha permitido, al transcurrir ese plazo y a la primera conmoción grave que lo alcanzara, reconocer con toda claridad tales fundamentos. Al irrumpir el primer medio de repoducción de veras revolucionario, a saber la fotografía (a un tiempo con la aparición del socialismo), el arte sintió la proximidad de la crisis (que después de otros cien años resulta innegable), y reaccionó con la teoria de l´art pour ´art, esto es, con una teología del arte. De ella procedió ulteriormente ni más ni menos que una teologia negativa en figura de la idea de un arte "puro" que rechaza no sólo cualquier función social, sino además toda determinación por medio de un contenido objetual.
Hacer justucia a esta serie de hechos resulta indispensable para una meditación que tiene que habérselas con la obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica. Estos hechos preparan un conocimiento decisivo en nuestro tema: por primera vez en la historia universal, la reproductibilidad técnica emancipa a la obra artistica de su existencia parasitaria en un ritual. La obra de arte reproducida se convierte, en medida siempre creciente, en reproducción de una obra artística dispuesta para ser resproducida. De la placa fotográfica, por ejemplo, son posibles muchas copias; preguntarse por la copia auténtica no tendría ningun sentido. Pero en el mismo instante que en que la norma de la autenticidad fracasa en la producción artística, se transforma la función integra del arte. En lugar de su fundamentacion en un ritual, aparece su fundamentacion en una praxis distinta, a saber en la politica"

Walter Benjamin, La obra de arte en la época de la reproductuvidad técnica.

"Las disputas sobre arte puro y arte de tendencia tuvieron lugar entre liberales y "populistas". A nosotros no nos van. El materialismo dialéctivo está por encima de esto; desde el punto de vista de un proceso histórico objetivo, el arte es siempre servidor de la sociedad, algo útil a la hitoria. Encuentra el ritmo de las palabras necesario para expresar estados de ánimo oscuros y vagos, acerca el pensamiento y el sentimiento, enriquece la experiencia espiritual del individuo y la comunidad, depura el sentimiento, lo hace más flexible, más sensible, le da más resonancia, amplía el volumen del pensamiento de antemano, y no según un método personal de acumular experiencia, educa al individuo, al grupo social, a la clase y a la nacion. Y hace todo esto con absoluta independencia de que aparezca, en cada caso concreto, bajo la bandera del arte "puro" o de un arte declaradamente tendencioso."

Leon Trotsky, Literatura y Revolución

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